viernes 3 de julio de 2009

Un poco de historia de Alcublas


En el libro de fiestas de verano de Alcublas correspondiente al año 2008, nuestro amigo e historiador Paco Teruel nos presentaba un interesante artículo sobre el campo de aviación del Llano de la Balsilla. Desde ese momento se han realizado numerosas acciones encaminadas a poner en valor el patrimonio histórico de la Guerra Civil Española en Alcublas: el Ayuntamiento de la localidad ha rehabilitado los refugios del campo de aviación, ha editado unos carteles y folletos sobre el mismo, y sigue trabajando para adecuar el entorno de este aeródromo.
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En la Asociación Cultural Las Alcublas (ACLA) también hemos querido aportar nuestro trabajo para esa puesta en valor y lo hemos hecho con la publicación en nuestro blog de varios artículos y reportajes fotográficos sobre el campo de aviación y sobre las trincheras y líneas de defensas del término municipal, y también participando como colaboradores en el proyecto europeo Paisajes de Guerra, para el cual hemos realizado varias fichas de catalogación. Aunque muchos de los que leéis este blog ya conoceréis este artículo, hemos considerado interesante reproducirlo, contando con el permiso de su autor, pensando en aquellas personas que no son de Alcublas o no tienen el libro de fiestas, y también porque es un tema que no ha perdido interés y sigue de actualidad. Gracias a Paco por permitirnos reproducir su artículo, y sin más dilación “despeguemos” hacia 1937.
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1938. EL CAMPO DE AVIACIÓN DE ALCUBLAS.
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por Francisco Teruel Navarrete


A principios del año1938 se puso en funcionamiento el que sería uno de los últimos aeródromos militares de la Valencia republicana, el Campo de Aviación de Alcublas. En este artículo intentaremos esbozar una panorámica general acerca de lo que supuso la construcción del aeródromo para la vida normal de los alcublanos, una vida ya de por si alterada por los avatares de tres años de cruel guerra incivil.

Al comienzo de la contienda, en el caluroso verano del 36, la mayor parte de la aviación gubernamental que se encontraba en Aragón, pasa a los aeródromos de Valencia y Castellón. Una vez que la línea del frente quedó fijada alrededor de la ciudad de Teruel, todas las actividades bélicas de la zona de Los Serranos y del Alto Palancia fueron dirigidas a apoyar la lucha que en los montes de Aragón se estaba librando. Por esta razón militar se dispuso la construcción de una red de campos de aviación que apoyara las operaciones bélicas en todo el frente de Aragón. Ya en agosto de 1937 están identificados los aeródromos de Sarrión, Barracas, Vilafamés, Villar del Arzobispo, Lliria y Sagunto. No será hasta el otoño de ese mismo año en que comiencen los preparativos para la construcción del aeródromo de Alcublas. Las primeras noticias que tenemos sobre la presencia de inspectores de las Fuerzas Aéreas en Alcublas datan de finales de septiembre y principios de octubre de 1937, cuando se ordena el desalojo de un par de inmuebles para darles un uso militar y de hospedaje del personal de aviación. Una decisión casual o deliberada quiso que ambos inmuebles estuviesen ocupados por la mayoría de asociaciones de izquierdas del pueblo. Tanto la CNT, UGT, la Cooperativa Campesina e Izquierda Republicana estaban establecidos en dichos edificios, lo que ellos venían a denominar La Casa del Pueblo.
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Esta circunstancia vino a dificultar el establecimiento del personal de aviación en Alcublas y la situación se convirtió en un pulso entre el Consejo Municipal y las asociaciones más libertarias de la localidad. La polémica se dilató en el tiempo casi dos meses y medio, e intervinieron en ella desde los mandos aéreos republicanos hasta el Gobernador Civil de la provincia, pasando por el Alcalde, los partidos de izquierdas e incluso un vecino de la localidad que se negó a ceder a los sindicatos la vivienda que habitaba.

Finalmente, el Gobernador Civil aplicó mano dura y las necesidades de la guerra prevalecieron sobre las particulares y políticas, dando con ello muestra de la pérdida de fuerza que los sindicatos y partidos libertarios habían experimentado a raíz de los sucesos de Mayo del 37 en Barcelona.

El personal de aviación se estableció en el número 15 de la plaza del Porche y en el número 9 de la calle del Olmo. Aunque está información se desconocía hasta en el propio aeródromo de Alcublas, como así lo cuenta en sus memorias uno de los mecánicos que allí trabajaba. Conocemos mucha información a través de la memoria oral de este mecánico del Puerto de Sagunto con el que tuvimos la suerte de charlar. Nos contó cómo algunos de los mejores pilotos de la aviación española pasearon sus alas por la Balsilla, muchos de ellos están retratados en la fotografía de arriba que fue tomada en el propio campo de Alcublas; de entre ellos tenemos que destacar al Capitán Leopoldo Morquillas, jefe de la 2ª escuadrilla de “Chatos” que operaba en Alcublas. También surcaron los cielos alcublanos nombres míticos como el del Capitán Eduardo Claudín y el del famoso Juan Comas, herido en el Toro durante una maniobra de aterrizaje.

Plano del Aeródromo El Campo de Aviación de Alcublas formaba parte del triangulo de acción que completaban los aeródromos de Villar y Lliria. Su puesta en funcionamiento ocurrió durante el mes de enero de 1938, en uno de los inviernos más fríos –se llegarían a alcanzar temperaturas de hasta 20º bajo cero- que la historia contemporánea española haya conocido. La aviación republicana comenzó la Batalla de Teruel con una serie de aeródromos que respaldaban sus acciones bélicas y daban cobijo tras sus incursiones en las líneas enemigas. La ofensiva republicana en Teruel comenzó con una efímera toma de la capital y terminó con una dolorosa derrota en marzo del 38. Durante ese tiempo el aeródromo alcublano se encontraba en pleno funcionamiento, cuando el martes 22 de febrero de 1938 recibió un severo castigo por parte de bombarderos nacionales que no dejaron despegar a dos de las escuadrillas de cazas que se encontraban en ese momento en el Campo de la Balsilla, produciéndose algunas bajas entre los pilotos al intentar estos despegar.

Tenemos noticias de que el aeródromo alcublano seguiría en funcionamiento hasta el verano de 1938, cuando las tropas nacionales cercaban Valencia y la situación de lucha se hizo insostenible.

La puesta en funcionamiento del aeródromo supuso algo completamente nuevo que quedaría para siempre plasmado en el imaginario colectivo alcublano. Según consta en la documentación, muchos alcublanos participaron en la construcción de la pista, los refugios y los hangares. También muchas alcublanas trabajaron en el servicio de cocina de las Fuerzas aéreas. La presencia de los pilotos viviendo en Alcublas, paseando con sus cazadoras de cuero, supuso la irrupción de la dinámica de la guerra total en la localidad, ya de por si llena de soldados en retaguardia. Una imagen difícil de olvidar, que ha quedado para siempre en la retina de aquellos, nuestros abuelos, que oyeron los rugidos de motores en los cielos alcublanos.
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1 comentarios:

A.C.L.A. dijo...

Muchas gracias Paco Teruel, por la gentileza que has tenido con nuestra asociación, sabes que tienes las puertas abiertas para futuras colaboraciones.
Bienvenido.

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